Creado en 1910 por el pastelero Louis Durand para celebrar la carrera ciclista Paris-Brest-Paris, cautiva con su forma de corona que recuerda a la rueda de una bicicleta.
Notas de cata: Sabores iniciales a masa choux y praliné de avellana, con notas a mantequilla y delicadamente tostadas. Corazón de praliné con mucho cuerpo, con notas cremosas y tostadas. Un final largo y sutilmente caramelizado con un toque de almendra.
Para la carta de bebidas: Sublime en lattes, cappuccinos, mochas y frappés de autor. En cócteles y mocktails, combina de maravilla con ron ámbar, amaretto o licor de café.
